Revisión independiente detectó imágenes sin censura, documentos con información personal y fallas en ediciones publicadas por el Departamento de Justicia.
Durante varias semanas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos mantuvo en línea más de una docena de imágenes vinculadas a los archivos de Jeffrey Epstein que debieron haber sido suprimidas, entre ellas fotografías de una joven besándolo en la mejilla y copias de pasaportes y licencias de conducir con datos visibles.
Un análisis reciente de CNN, en colaboración con la firma israelí Visual Layer, revisó aproximadamente 100.000 imágenes dentro de un conjunto de más de 3,5 millones de archivos divulgados por el Gobierno. El material forma parte de los documentos relacionados con Epstein, fallecido en 2019 y condenado por delitos sexuales.
La revisión identificó además más de 100 fotografías explícitas que aparentaban mostrar adolescentes desnudas en una playa. Aunque varias fueron retiradas o editadas posteriormente, algunas permanecieron accesibles durante días antes de ser corregidas.
Entre los hallazgos también figuraban múltiples videos con rostros de mujeres sin difuminar, documentos que mencionaban a una sobreviviente sin omitir su nombre, imágenes de un agente encubierto del FBI y al menos un expediente judicial cuya censura podía revertirse mediante copia y pegado.
Tras ser consultado el lunes por CNN, el Departamento de Justicia reemplazó el martes varias imágenes por versiones con rostros y datos personales ocultos. En un comunicado, un portavoz indicó que el equipo trabaja de forma continua para atender inquietudes de víctimas y aplicar supresiones adicionales conforme a la ley, incluyendo archivos de naturaleza sexual.
La legislación aprobada por el Congreso el año pasado —que obligó a divulgar los archivos en un plazo de 30 días— permitía excluir material que representara abuso sexual infantil o que implicara una invasión injustificada de la privacidad, especialmente de las víctimas.
Al anunciar la publicación en enero, el vicesecretario adjunto de Justicia Todd Blanche sostuvo que se habían aplicado “amplias supresiones” en imágenes y videos. Aseguró que se censuró a todas las mujeres retratadas, con excepción de Ghislaine Maxwell, y que se protegió la información de identificación personal y los datos de víctimas.
No obstante, la nueva revisión encontró cerca de 100 imágenes explícitas de dos mujeres jóvenes en una playa que formaban parte del lote inicial, así como fotografías no editadas de Epstein con una mujer desnuda y selfies de otras mujeres sin ropa, cuyas edades no fueron precisadas.
También se localizaron fotografías no sexuales sin censura de al menos tres bebés o niños pequeños, incluida una niña besando a Epstein. Expertos consultados señalaron que la inclusión de imágenes de menores resultaba problemática.
El análisis detectó igualmente copias de pasaportes y licencias de conducir de al menos siete personas, con direcciones, fechas de nacimiento y otros datos identificables. Algunas de estas personas eran allegadas de Epstein y no enfrentan cargos.

Se observaron, además, versiones duplicadas de una misma imagen con distintos niveles de edición. En el caso de un frasco de medicamentos recetados, una versión ocultaba el nombre del paciente pero dejaba visible el tipo de fármaco; otra hacía lo contrario. Una fotografía de un bebé bañándose en un lavabo apareció tanto sin censura como con el rostro y el cuerpo cubiertos; la versión sin edición fue retirada posteriormente.
Según explicó Danny Bickson, fundador de Visual Layer, el buscador del sitio oficial permite localizar texto en documentos, pero no facilita la identificación de imágenes o videos específicos. Al importar el conjunto completo a su plataforma, afirmó que fue posible ubicar contenido sensible en cuestión de minutos.
Una sobreviviente cuyo nombre no fue omitido inicialmente declaró a CNN que la situación le causó profundo malestar. Especialistas en salud mental indicaron que la circulación de imágenes de este tipo puede desencadenar reacciones en personas con trastorno de estrés postraumático.
La doctora Hanni Stoklosa, directora médica de HEAL Trafficking, señaló que publicar imágenes sin consentimiento implica una nueva vulneración para las víctimas y puede reabrir heridas emocionales. Por su parte, Lauren Frey, exfuncionaria del Departamento de Estado, advirtió que aun después de ser retiradas, las imágenes podrían seguir circulando en espacios digitales cerrados.
La presión política para divulgar los archivos aumentó el año pasado. El presidente Donald Trump inicialmente se opuso al proyecto, pero posteriormente respaldó la iniciativa ante el apoyo republicano. La ley fue aprobada en noviembre con respaldo bipartidista y estableció un plazo de 30 días para la publicación completa.
Blanche afirmó que el cronograma obligó a movilizar agentes del FBI y fiscales de distintas oficinas para trabajar de forma continua. Exfuncionarios, como Kristina Rose, exdirectora de la Oficina para Víctimas de Delitos, señalaron que el proceso de censura requiere tiempo y capacitación rigurosa para evitar exposiciones indebidas.
Tanto Blanche como la secretaria de Justicia Pam Bondi enfrentan cuestionamientos de legisladores por las fallas en las omisiones y por las ediciones que protegieron a posibles co-conspiradores mientras dejaron visibles datos de víctimas.


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