El líder de Malpaís reflexiona sobre la transformación de las zonas costeras y la pérdida de identidad cultural en el país.
Desde hace más de 15 años, la frase “No conozco Guanacaste con rótulos en inglés” se ha cantado en Costa Rica como parte de la canción Hila y reta de Malpaís. Sin embargo, en la actualidad, este verso resuena con más fuerza debido a las discusiones sobre la gentrificación que afecta a las costas del país.
Este fenómeno implica una reestructuración socioeconómica de las comunidades, donde extranjeros con alto poder adquisitivo adquieren propiedades y elevan el costo de vida, expulsando a los locales. Para Jaime Gamboa, compositor de la canción, la presencia de rótulos en inglés en Guanacaste es solo un símbolo de quiénes son bienvenidos en estas tierras y quiénes no.
“El progreso no está mal, quiero dejar muy subrayado eso. Pero el progreso que destruye cultural y ambientalmente un pueblo es el peor de todos, porque, realmente, no hay progreso”, expresó Gamboa.
El músico, aunque vivió en la Gran Área Metropolitana, tiene un fuerte vínculo con Nicoya. Su abuelo, Jaime Goldenberg, llegó a la zona a principios del siglo XX desde Bielorrusia y se casó con Esperanza Guevara, una guanacasteca de origen humilde. Sus vacaciones en Nicoya estuvieron marcadas por la cultura local, las parranderas y las retahílas, recuerdos que inspiraron la composición de Hila y reta.
La transformación de Guanacaste
Gamboa relató que fue testigo de cómo la gentrificación afectó a las comunidades costeras, recordando casos como el del manglar de Sámara, donde familias fueron desalojadas a la fuerza para la construcción de un hotel. “A punta de bala y de envenenar el manglar los echaron. Te estoy hablando de Costa Rica, no del viejo oeste”, afirmó.
Su abuela, Esperanza Guevara, le transmitió historias de un Guanacaste con una identidad marcada, donde Liberia tenía teatros y llegaban compañías de opereta de Europa. Sin embargo, también le contó sobre la miseria en la que vivían muchas familias en la provincia.
“Mi bisabuela, Isolina Centeno La Chola, era maestra y tuvo que alimentar a sus hijos porque se quedó viuda. Realmente vivieron en la más profunda miseria cerca del río Tempisque. Si no hubiera sido por la buena voluntad de las otras familias, muchas veces no hubieran podido comer”, recordó Gamboa.
Para el músico, los cambios en Guanacaste han sido acelerados en los últimos 20 años, afectando principalmente las zonas turísticas. “Hay muchas cosas que siguen siendo las que son, pero en donde más nos gusta ir, es donde más duele”, expresó.
La lucha por la identidad cultural
Hila y reta nació como parte de un grupo de canciones con mensajes sociales, junto a temas como Contramarea y Rosa de un día. Gamboa explicó que la frase “aquel que olvida su historia no merece compasión” hace referencia no solo a los rótulos en inglés, sino también a los cómplices locales que han permitido la exclusión de los costarricenses en sus propias tierras.
Sobre la relación entre la Gran Área Metropolitana y la gentrificación, Gamboa señaló que este fenómeno también afecta a los habitantes del Valle Central. “Los ticos también salimos expulsados de nuestro propio territorio nacional porque se nos hace impagable el acceso a bienes y servicios en lugares que han sido totalmente cooptados por un modelo de desarrollo turístico ajeno y excluyente”, aseguró.
Finalmente, el músico lamentó que muchas familias han tenido que vender sus tierras, incluida la suya. “Uno lo hace con una sensación de que estás perdiendo algo querido. Esa tristeza podría compensarse si uno sintiera que el terruño queda en manos de gente que lo respeta, lo quiere y lo cuida. Pero desgraciadamente, eso no es lo que está pasando”, concluyó Gamboa.

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