Auditorías detectaron fallas en la distribución y supervisión de jornadas extraordinarias en dos hospitales, mientras crecen las dudas sobre su efectividad para frenar las listas de espera.
La inversión de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en jornadas extraordinarias para atender pacientes vuelve a estar bajo escrutinio. Informes de la Auditoría Interna documentaron problemas en la asignación de procedimientos quirúrgicos, controles insuficientes sobre el tiempo laborado y diferencias en la distribución de estas oportunidades entre funcionarios del Hospital San Juan de Dios y el Hospital San Vito Juana Pirola, en Coto Brus.
Uno de los datos más llamativos aparece en una revisión de cirugías de ortopedia en el San Juan de Dios: un médico recibió ₡90.411.895 por jornadas de producción durante enero, abril y mayo de 2024. En el otro centro médico, diez funcionarios concentraron ₡66,7 millones de un total de ₡96,4 millones pagados por este concepto, pese a que 38 personas participaron en las jornadas.
Los hallazgos se producen mientras la institución continúa destinando importantes recursos a esta modalidad. La CCSS presupuestó ₡11.617.321.406 para jornadas de producción hasta el 13 de octubre de 2026, según información de la Unidad Técnica de Listas de Espera (UTLE) suministrada al medio UNIVERSIDAD.
Las jornadas de producción consisten en realizar cirugías, exámenes y consultas fuera del horario habitual, generalmente después de las 4 p. m., durante periodos determinados. El mecanismo contempla un pago diferenciado equivalente al 14,25 % sobre el salario total del médico asistente especialista.
Su origen se remonta a 2007, cuando se planteó un proyecto de atención oportuna para pacientes en lista de espera, enfocado en cirugías de especialidades como cirugía general, ortopedia y cateterismo, así como en procedimientos de cataratas. La modalidad quedó formalizada como jornadas de producción a partir de 2009.
Una inversión que supera los ₡17.000 millones anuales
Las cifras de la CCSS reflejan el peso económico que han adquirido estas jornadas en los últimos años. En 2022 se ejecutaron ₡9.782.771.656, monto que aumentó a ₡16.013.898.231 en 2023, de acuerdo con datos institucionales publicados por La Nación.
Para 2024 se asignaron ₡16.356.583.981 y en 2025 el presupuesto llegó a ₡17.578.665.312. En 2026, la cifra registrada hasta el 13 de octubre era de ₡11.617.321.406.
La discusión no se limita al volumen de dinero utilizado. Una asesoría de la Auditoría Interna, identificada como AS-ASALUD-0057-2026 y fechada el 3 de junio de 2026, advierte que las medidas extraordinarias no garantizan por sí mismas una solución duradera al crecimiento de las listas de espera.
El documento señala que la respuesta institucional puede perder sostenibilidad cuando depende de declaratorias de emergencia, contrataciones externas, pagos por resultados y modalidades extraordinarias sin suficiente evidencia sobre su impacto estructural, la trazabilidad de los recursos o la corrección de las causas que mantienen el rezago.
La Auditoría también identificó dificultades en el aprovechamiento de la jornada ordinaria, la programación quirúrgica, la consulta externa y los procesos diagnósticos. Entre los factores señalados figuran inicios tardíos de las jornadas, tiempos de recambio superiores a los esperados, ocupación hospitalaria que limita las cirugías, estancias preoperatorias prolongadas, cierre anticipado de salas y quirófanos parcialmente utilizados o inhabilitados.
Estas condiciones pueden llevar a que la institución dependa de horas extraordinarias para atender a los asegurados, aunque existan problemas de organización y aprovechamiento de la capacidad disponible durante el horario habitual.
El Plan de Abordaje de Listas de Espera 2026-2030 de la UTLE también reconoce que las jornadas extraordinarias aumentan la producción, pero el rezago tiende a reaparecer cuando no se modifica la gestión cotidiana. El documento señala que se lograron avances en grupos específicos de pacientes, mientras el atraso global siguió creciendo cuando la operación regular no cambió.
El plan añade que contar con normas que autorizan estas jornadas no sustituye un sistema integral de dirección, coordinación y supervisión. Sin esos mecanismos, los esfuerzos pueden fragmentarse y depender de las condiciones particulares de cada centro médico.
San Juan de Dios: dos médicos bajo revisión
Las anomalías detectadas en el Hospital San Juan de Dios surgieron a raíz de una denuncia sobre las jornadas de producción quirúrgica en ortopedia. La investigación quedó documentada en el informe ASALUD-0008-2025, del 8 de mayo de 2025, correspondiente a la denuncia DE-128-2024.
La Auditoría examinó la distribución de cirugías asistidas por médicos generales y encontró que uno de los profesionales, identificado en el informe como médico 1, también coordinaba entonces la Unidad de Control de Gestión, responsable de programar las cirugías y asignar a los médicos asistentes.
De un total de 267 cirugías asistidas por médicos generales, ese funcionario participó en 92, aproximadamente el 34 %.
Los registros de pagos examinados abarcaron enero, abril y mayo de 2024. Durante esos tres meses, el médico 1 recibió ₡28.143.184, mientras que el médico 2 acumuló ₡90.411.895.
El monto recibido por el segundo profesional se desglosó así:
- Enero de 2024: ₡21.655.149.
- Abril de 2024: ₡30.229.445.
- Mayo de 2024: ₡38.527.300.
El informe también indicó que ambos médicos realizaron cirugías asociadas con jornadas de producción en horario ordinario y fuera del Hospital San Juan de Dios.
Uno de los casos concretos ocurrió el 18 de enero de 2024, entre las 10:30 a. m. y las 11:30 a. m., en el Centro de Atención Integral para la Salud (CAIS) Dr. Marcial Fallas Díaz. Según la Auditoría, el médico 2 efectuó la cirugía y el médico 1 participó como asistente, sin que existiera autorización para ausentarse de su jornada ordinaria en el San Juan de Dios.
Al cerrar la evaluación, la Auditoría concluyó que había debilidades de control y supervisión en las jornadas destinadas a reducir las listas de espera quirúrgicas de ortopedia. También señaló que la distribución de las cirugías asistidas por médicos generales no fue equitativa ni equilibrada, y encontró deficiencias en la elaboración, el reporte y el trámite de pago del tiempo extraordinario.
Consultada por UNIVERSIDAD, la CCSS respondió, por medio del coordinador general de la UTLE, Enué Arrieta, que es necesario distinguir entre los hallazgos o recomendaciones de una auditoría y la determinación de eventuales responsabilidades administrativas individuales.
Arrieta agregó que los datos sobre posibles procedimientos administrativos, sanciones o la situación laboral de funcionarios deben ser facilitados por la instancia institucional competente, respetando la confidencialidad, la protección de datos y el debido proceso. También indicó que la identidad de quien ocupa actualmente la coordinación de la unidad debe verificarse mediante el registro administrativo oficial vigente del hospital.
Los señalamientos de Auditoría no equivalen, por sí solos, a una determinación de responsabilidad individual.
Juana Pirola: diez funcionarios concentraron la mayor parte de los pagos
En el Hospital San Vito Juana Pirola, en Coto Brus, otra denuncia puso en cuestión la forma en que se asignaban las jornadas de producción quirúrgica.
La Auditoría Interna recibió información de que algunos médicos generales que habían manifestado interés en participar aparentemente no estaban siendo incluidos, mientras un grupo reducido de funcionarios recibía una proporción importante de los pagos.
El oficio AD-ASALUD-0145-2024, del 19 de diciembre de 2024, registró un total de ₡96.445.926 en pagos por jornadas de producción. De esa suma, ₡66.774.044 fueron recibidos por diez profesionales, entre médicos especialistas, personal de enfermería y auxiliares de enfermería.
La concentración de esos pagos se registró pese a que, según el documento, 38 funcionarios participaron en las jornadas.
Ante esta situación, la Auditoría advirtió a la Dirección General del hospital y a la Dirección de la Red Integrada de Prestación de Servicios de Salud Brunca que debían establecer procedimientos para garantizar una distribución equitativa entre el personal disponible.
Además, pidió reforzar la supervisión y el control para comprobar que los recursos invertidos se aprovecharan adecuadamente. También recomendó valorar si determinados pacientes podían ser intervenidos durante la jornada ordinaria, comprendida entre las 7 a. m. y las 4 p. m.
La observación se relaciona con la aparente exclusión de funcionarios interesados en realizar estas labores, un aspecto que la Auditoría pidió revisar mediante procedimientos de asignación y supervisión.
Sindicato pide evaluar resultados y retener especialistas
Para Maikel Vargas, presidente en ejercicio del Sindicato Nacional de Médicos Especialistas (Siname), las jornadas de producción han permitido atender pacientes y mejorar la calidad de vida de quienes reciben procedimientos. Sin embargo, considera necesario contar con datos que demuestren cuánto contribuyen realmente a reducir las listas de espera, debido a que se han utilizado durante años y el rezago se ha mantenido o incluso empeorado.
Vargas sostuvo que la atención de cada paciente beneficiado es positiva, pero cuestionó que esta modalidad se convierta en una solución permanente. A su criterio, la CCSS debe trabajar en la retención y atracción de especialistas para recuperar capacidad de atención dentro del horario regular.
El dirigente también pidió que la Gerencia Médica mantenga controles estrictos para evitar abusos y garantizar que los funcionarios de un mismo servicio tengan oportunidades equitativas de participar. Advirtió sobre el riesgo de que la asignación dependa de preferencias de las jefaturas, en lugar de criterios claros y equilibrados.
Según Vargas, debe existir una producción estable tanto durante la jornada ordinaria como en la extraordinaria, sin diferencias desproporcionadas entre ambas.
El representante sindical atribuyó parte de la presión sobre los servicios a la demanda de pacientes y a la salida de especialistas y anestesiólogos hacia el sector privado. Por ello, planteó que las plazas vacantes deben volver a ocuparse a tiempo completo y que se debe fortalecer la atracción de personal médico especializado.
También señaló que una mejor gestión administrativa permitiría utilizar de forma más eficiente los quirófanos y el personal disponible durante el día, dado que existe infraestructura que no se aprovecha plenamente.
Como referencia, Vargas mencionó el modelo del Instituto Nacional de Seguros (INS), donde, según explicó, se remunera mejor a los especialistas, pero se les exige alcanzar una cantidad determinada de resultados por día.
Para elaborar el reportaje, UNIVERSIDAD también solicitó declaraciones al Sindicato de Profesionales en Ciencias Médicas de la Caja (Siprocimeca), la Unión Médica Nacional (UMN), la Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (Undeca) y el Frente Nacional por la Seguridad Social (Frenass). Ninguna de estas organizaciones respondió antes del cierre de la publicación.
CCSS defiende el uso complementario de las jornadas
Enué Arrieta, coordinador general de la UTLE, afirmó que las jornadas extraordinarias son una herramienta complementaria para atender rezagos específicos y no sustituyen la gestión ordinaria de los hospitales.
El funcionario aseguró que la institución cuenta con capacidad institucional, técnica y operativa para trabajar en las causas que originan las listas de espera. Explicó que el plan gerencial 2026-2030 combina dos líneas de acción: corregir los factores cotidianos que generan o mantienen el atraso y aplicar medidas intensivas para atender parte de la demanda acumulada.
Según Arrieta, la estrategia no consiste únicamente en incrementar el número de atenciones mediante mecanismos extraordinarios, sino en mejorar de manera sostenida la capacidad del sistema para responder a los pacientes dentro de su operación regular.
Entre las medidas que citó están la depuración y validación de las listas de atención, la priorización según criterios clínicos y antigüedad, la revisión de agendas, el seguimiento de pacientes con mayores tiempos de espera y la planificación del uso de la capacidad instalada.
También mencionó la coordinación entre establecimientos y redes para aprovechar mejor los recursos disponibles, la revisión de protocolos y criterios de referencia, y el seguimiento de indicadores relacionados con producción, tiempos de espera, utilización de salas, suspensiones y ausentismo.
El coordinador añadió que la Caja trabaja en el fortalecimiento de la gestión de la información y de los mecanismos de monitoreo institucional. Sin embargo, en su respuesta no se refirió específicamente a la retención de médicos especialistas ni a la formación de más profesionales en ese campo.
Los informes de Auditoría, las cifras presupuestarias y las posiciones de la institución y del sindicato reflejan el debate sobre el alcance de estas jornadas: aunque permiten realizar más procedimientos en periodos determinados, persisten cuestionamientos sobre la equidad en su asignación, el control de los pagos y la capacidad de la CCSS para reducir de manera sostenida las listas de espera.

Noticias Relacionadas
CCSS pagó ₡90 millones a un médico en tres meses. – ACR.net
CCSS pagó ₡90 millones a un médico en tres meses. – ACR.net
CCSS pagó ₡90 millones a un médico en tres meses. – ACR.net